Descripción
Son, sin duda alguna, las fiestas más espectaculares y completas que se pueden conocer.
Se celebran en marzo y, con ellas, se homenajea a San José, patrón del gremio de carpinteros, del cual, se dice, nació la tradición. La base de la fiesta, como es sabido, son los monumentos falleros o “fallas”. Llenos de arte, pero también de ironía y humor, lucen en las calles durante la semana fallera, entre el 15 y el 19 de marzo. Éste día, a las doce de la noche, se les prende fuego y arden convertidas en piras gigantes de espectacular belleza.
Pero las fallas no sólo es eso. Durante los días de fiesta - e incluso semanas antes- las calles se llenan de tracas, petardos, música de banda, iluminaciones artísticas, animación callejera, cabalgatas...
Además es una fiesta con una estructura social y administrativa compleja y perfecta: la Junta Central Fallera es el órgano que la rige y el que organiza los actos oficiales. Cada monumento es plantado por una asociación llamada “comisión fallera”, gestionada por sus socios, los “falleros”. Éstos, durante el ejercicio (que comienza oficialmente el 20 de marzo y concluye el 19 del marzo siguiente) se reúnen en asambleas periódicas para decidir las directrices de la fiesta.
A lo largo de todo el año se fomentan actividades de todo tipo: desde deportivas (campeonatos de pelota valenciana, fútbol...) hasta culturales (concursos de teatro, poesía, pasodobles...) sin olvidarse de potenciar la parte del folklore y la tradición y las costumbres valencianas. Muchas de estas actividades las organizan las propias comisiones, complementando con ello la labor de la Junta Central Fallera.
El censo total de falleros y falleras rebasa con amplitud, actualmente, las cien mil personas. Pero, en realidad, toda Valencia se vuelca con las fallas, las cuales han alcanzado ya un alto “status” en la vida social y cultural de la ciudad.